Educación :
MITO O REALIDAD
Muchos elogios se hacen de la educación y con frecuencia, de tanto exagerar su importancia, se llega hasta el ditirambo . Se la convierte en mito salvador de todos y de todo.
Pero en esto se impone el discernimiento. Porque según sea el concepto que se tenga de la educación , de sus metodologías, de sus procedimientos y, sobre todo, de sus finalidades y propósitos , así podrá calificarse en términos positivos o, por el contrario, desfavorables .
Hay, pues, educación y educación . Una educación que humaniza a los hombres, los hace más hombres y mejores hombres, y otra que los mutila , los deforma, los manipula, animaliza, los envilece y en suma, los deshumaniza.
Una educación que libera al hombre y le da capacidad de autocontrol y de autogobierno , y otra que lo hace dependiente y esclavo.
Una educación que lo hace sabio y otra que lo embrutece ; una que lo comunica con el reino de la verdad y otra que lo sujeta a las tinieblas.
Una educación que civiliza, y otra que barbariza; una que solamente le amplia la capacidad técnica y operativa para el hacer eficaz, y otra que lo habilita para penetrar de valores el quehacer y el trabajo .
Una educación que instruye la memoria sin desarrollar la inteligencia y otra que enseña a pensar, a crear y resolver problemas ; una que convierte al hombre en productor eficiente y hasta voraz consumidor, y otra que le señala responsabilidades y limites; una que lo habilita sólo para el desarrollo socioeconómico y tecnológico y otra que, además , lo une al desarrollo espiritual y moral.
Una educación que capacita para ejercer derechos y libertades y otra que incluye la contrapartida de los deberes y responsabilidades; una educación que enseña a coexistir y otra a convivir; una que habilita solo para competir y ganar y otra para emular sí, pero también para compartir .
Una educación que pretende enseñar valores sin virtudes y otra que une aquéllos con éstas. ; una que prescinde del fundamento y fuente de todos los valores y virtudes , y otra que los finca en aquel fundamento y fuente, que es Dios.
En resumen hay una educación con Dios y sus leyes morales y otra autosuficiente y secularista que en gesto de soberbia independiza a las criaturas de su Creador.
Ahora bien , cuando en la formación de las personas se prescinde de la moral, o se divorcia ésta de la religión , la educación , en vez de hacer al hombre más y mejor hombre , lo empeora, lo disminuye en humanidad y en fraternidad . Lo esclaviza a ídolos y por esta vía , hace destructivo su saber y su libertad tanto para él mismo como para los demás.
No ha de olvidarse la terrible y muy comprobada sentencia del genial escritor ruso Dostoievski : “ Sí Dios no existe , todo está permitido “.
Y es precisamente este permisivismo ético convertido hoy por la “postmodernidad” en relativismo y subjetivismo radicales , lo que ha determinado la profunda, generalizada y creciente corrupción de las costumbres , que todo contamina y todo destruye: Matrimonio, familia, política, economía, lúdica, cultura, valores, etc,etc.
Las pavorosas consecuencias de una educación mala , más aún pésima , que por lo general se imparte en nuestro tiempo , están a la vista y nada puede ocultarlas .
La lección de todo esto ? Que se impone una urgente revisión del concepto, fines y objetivos de la educación que estamos impartiendo en Colombia, si queremos dar reversa en el proceso autodestructivo que nos aqueja.
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