BUSCAN Y NO ENCUENTRAN
Buscan, buscan y no encuentran
¡Mas nada que se concentran!
Y si encuentran, no reconocen
aunque por mucho sollocen.
La inevitable pregunta,
que a gran verdad apunta,
la pregunta torturante
que deja a uno zozobrante:
¿Cuál la ignota causa? ¿Por què?
Todo porque falta fè.
Dijeron al Dios de verdad,
con inocultable impiedad:
“Ya no te necesitamos,
tu nombre no proclamamos”
Cambiaron al Verdadero
por ídolos de alfarero;
al Omnipotente Señor
y fuente de todo amor,
por cosas concupiscibles,
por diosecillos falibles.
No se crea que estos ídolos
sin poderes omnímodos,
eran los de antes,
de dimensiones gigantes,
ora en piedras esculpidos
y no del todo derruìdos;
ya tallados en madera
o hechos enanos en cera
y hasta forjados en oro,
como el israelita toro.
También son los de moda ahora:
lascivia provocadora,
mucho dinero explotador
y gran poder dominador.
Otrosì, éxito y prestigio,
convertidos en prodigio;
drogas y televisión,
dioses de alucinación.
Todos ellos ciegan mente
y hacen a uno muy demente
por eso buscan, no encuentran
buscan, buscan y no encuentran. JOSE GALAT
CREEN AMAR
Creen amar, hablan de amores
de ellos viven sus dolores.
Escriben con melancolía
y hasta con buena melodía
buenos versos de desamor
y también de alegre amor.
Con palabras, no muy pocas,
“Amor” va y viene en sus bocas,
pero no en sus corazones,
do hay contrarias aficiones.
Creen que amar es el encuentro,
allá adentro, sí muy adentro,
de dos tristes soledades,
que guardan sus salvedades,
que muy intactas se respetan
y sus egoísmos no objetan.
Dos egoísmos se respetan
y no se mal interpretan.
Cambian amabilidades,
como buenos cofrades;
se tratan , sí, cortésmente,
como la gente decente.
¿Será eso en verdad amor?
¡No!, lo juro por mi honor.
Así que amor de verdad,
fin pone a la soledad
haciendo del uno y del otro,
no dos jinetes en potro,
sino común unidad
y muy santa afinidad.
¿Conservar malos egoísmos?
Es quedarse en espejismos
¡Y eso sí, que no es amar!
Sino enfermo desamar.
Amar es, abrirse y darse,
pero jamás encerrarse.
Como la cosa más bella,
es vivir él en ella
y ella, también en él,
cual hogar seguro y fiel.
Quien quiere felicidad
del amado, ama de verdad.
No quien busca propio bien
y hace del otro un sostén.
Sí, amar es querer la dicha
del otro, más que la propia;
verlo feliz, no en la inopia
y no hacer de él nuestra ficha.
No saben qué es el amor,
porque no saben quien es
Padre y fuente del amor
y tampoco por qué El lo es.
Sí, del amor verdadero
que gozo es y sufridero,
ignoran sus causas y esencia,
se quedan con su apariencia
y, por eso, lo confunden
con errores que difunden,
con su opuesto, el desamor
que, obviamente, no es amor,
sino, óigase bien, el mismo,
sí, sí, el mismísimo egoísmo.
Creen amar, sienten dolores,
Pero no saben de amores.
JOSE GALAT
EL EJÈRCITO BLANCO
¡Ejército de infantes,
ejército de gigantes!
Ejército de niños.
Sí, de barbilampiños.
Armada poderosa
la siempre victoriosa
de Jesús, nuestro buen Dios,
de quien marchamos en pos
y de la Virgen María,
causa de nuestra alegría.
FANTASIA GALATISTA
O EL PRESIDENTE JABALI
Es flaca sobremanera
toda humana previsión,
pues en más de una ocasión
fallan votos que uno espera.
Salió al campo una mañana
un Presidente ganador,
el más hábil y el mejor
alumno que habla con gana.
Seguíale gran cuadrilla
de ejercitados encuesteros,
de Obdulio y Fabios lanceros
y de electoreros de traílla.
Van todos apercibidos
de los votos necesarios
y traen, de cálculos varios,
guarismos bien atrevidos.
Caciques de innoble raza
para alcanzar la reelección
con una buena votación
y al triunfo hacerle caza.
Levantan pronto una pieza:
la dichosa reelección,
que huye con obstinación
pa que no la hagan maleza.
Uribistas con gran bulla,
siguen tras la presidencia
pero ella no da presencia,
lo que a todos aturulla.
Y aunque gastan muchos días
en paradas, idas y vueltas
y carreras y revueltas,
son vanas tantas porfías.
Ahora que los lectores
han visto de que mal modo
se quedaban sin todo
estos malos perdedores,
oigan lo que aconteció,
y aunque es suceso que admira,
no piensen, no, que es mentira,
que lo cuenta quien lo vió.
En el barrio La Soledad,
en sucesos de aquel día,
un noble partido vivía
que amaba justicia y equidad.
Y con ganas de conseguir
por fin, la pobreza acabar
y la justicia social reinar,
hizo a sus adeptos unir.
Y a candidato azul seguir
y no a Presidente rojo,
de ideario opuesto y cojo,
ni a otros sin luz ni porvenir.
De candidatos, decano
y entre viejos protoviejo.
Y a no ser por su buen rejo,
por viejo antediluviano.
Bien sabio era el candidato
y el más probo entre todos.
Era, sí, de todos modos,
cuasí-semi-ex-candidato.
Un Rector era, digo mal,
pero no un Rector cualquiera.
Político tampoco era,
sino academia rectoral.
¿Qué más sobre el personaje?
Rector es, viejo y canoso,
más no lento ni achacoso;
fuerte sì, y con buen linaje.
A Jesús y a madre María,
los Sagrados Corazones,
que eran sus grandes amores,
tenía devoción noche y día.
A ellos pidió de hierro salud
y rápido se la dieron.
Tal que todos poder vieron
cómo en “tercera juventud”,
como él mismo solía decir
con buen humor, permanecía.
Era, claro, cosa de reír,
pero el Cielo lo bendecía.
La colectividad goda,
como a su buen candidato
lo proclamó, contra el trato
de la uribista moda.
(¿De verdad lo proclamò?
No! No! Pero eso èl creyò,
de sus delirios llevado,
de fantasías exaltado.
Siga, así, la imaginada,
-de la realidad fugada-
y bien loca narración
hasta el fin del novelòn)
Se armó, entonces, la batahola
entre los más uribistas
y los no reeleccionistas,
de modo que la gran ola
del anunciado Uribe éxito,
parecía esfumarse sola.
Sola? Sí, sola, muy sola,
tal que vencido ejército.
Y vino el gran día comicial.
Se pensaba que aun ganaría
al que encuestas favorecía,
pero, ¡oh sorpresa electoral!
El azul candidato, sí,
cosa es de volverse loco!
Vencer no pudo, tampoco,
a Uribe, el gran jabalí.
Repetir la moraleja
de este extraño insuceso,
mandar impone el buen seso
que resulta asaz pendeja,
No es flaca sobremanera
toda humana previsión,
pues en más de una ocasión
sale sí, lo que se espera.
JOVENES, PRIMERO LO PRIMERO
Joven: Piensas ¿qué vas a hacer?
y, sobre todo ¿qué tener?
Bien haces que te interrogues,
pero ¡cuida que no te embobes!
Porque es grande equivocación,
si no preguntas primero,
y respondes con esmero,
lo que en la vida debes ser
Para ser, unas preguntas,
toditas ellas bien juntas,
debes, claro, responder,
si deveras quieres vencer.
Primera: ¿Quién soy yo? ¿Quién soy?
Y, luego, saber dónde estoy.
¿Cuál mi origen? ¿De dónde vengo?
Pa saber a qué me atengo.
¿Para que vine a la vida?
No al libertinaje sexual
y adquirir terrible sida.
Tampoco a obrar como animal
ni a las drogas entregarme,
para mal degenerarme.
¿Para mas rock metálico
y volverme satánico?
¿Qué sentido tiene vivir?
¿Tengo una misión qué cumplir?
¿Si me acabaré? ¿A dónde iré?
¿Cuál mi fin último después?
¿Qué será? ¿Qué será? ¿Cuál es? ¿Cuál es?
Todo esto para conocer
y con claridad comprender
si existe un sentido
y puede ser conocido
y ese sentido es clave
y no hay alguna otra llave
para desde ahora disfrutar
y, a pesar de penas, gozar
de la eterna felicidad
y responder con la verdad
a todo, a todo lo demás.
¿Sabes ya la gran respuesta?
¡No la demores, contesta!
“El grande y único sentido,
por los sabios acogido:
Dios y todo lo de El es.
Sólo con El no seremos,
no actuaremos ni tendremos
la preciosa vida al revés”
LA CONSTITUCION DE 1991
Entre las constituciones
vendedoras de ilusiones,
está la del noventa y uno
mamotreto muy importuno.
Alvaro, Serpa y Navarro
locuaces líderes tres,
dejaron todo al revés
y todo untaron de barro.
“Bienvenidos al futuro”
-ahora bastante oscuro-
Gaviria Trujillo dijo,
al firmar el amasijo.
Estridente y muy sonora
la constitución de ahora.
Con muchos, muchos derechos
con pocos, pocos deberes,
son frutos verdes, no gechos,
demagógicos enseres.
Esa es la ley del embudo,
ley del egoísmo muy rudo:
Lo más ancho para mí,
naturalmente que sí.
Lo angosto para los demás.
¡Que bien que vayan atrás!
Esto es individualismo
pero no solidarismo.
Y aunque hubo constituyentes
que fueron irreverentes
y excluir a Dios quisieron
para crear “Estado Laico”,
con su intento no pudieron
de armar tan impío mosaico.
El tiro por la culata,
les salió. Por el de atrás, sì,
haciendo inútil su bravata
y con ella el frenesí.
¿Còmo. “laica” iba a ser Carta,
que de Dios protección pida
y, así, piedad no descarta
ni religión invalida?
Imbuidos de antireligiòn,
de secularismo masón
y de otros prejuicios laicos,
exègetas, magistrados
e intérpretes poco sabios,
con afanes farisaicos,
persisten en sus resabios
de no reconocer a Dios
ni su santa religión,
en nuestra constitución.
Así, pudieron imponer,
contra su espíritu y letra,
y a quien cruelmente impetra,
el muy criminal aborto,
que al buen pueblo dejó absorto.
Los malandrines ràbulas
hacen de exégesis fàbulas
e inducen a confusiòn
al señalar de “laicista”,
la nuestra constitución,
mas de estirpe, en verdad teísta.
También la Constitucional,
con error descomunal,
profesa igual disparate,
mortal para ética y valores
a los que propinó mate
y ya no serán rectores.
Valga hablar más de esta Corte:
Desmedida y sin buen norte,
ensoberbecida y loca,
que sus poderes desboca.
Soberbia en sus pretensiones,
abusiva en decisiones,
se tornó cogobernante
y hasta colegisladora
y aun supraconstituyente
y, en todo, dominadora.
Frente a inseguridad,
debilitó la autoridad.
Quedó ésta paralítica
ante alevosos chusmeros,
que se dicen guerrilleros;
ante falsa autodefensa,
que a muchos hizo ofensa.
En vez de “estado de sitio”
dejó sitiado al Estado,
legalmente desarmando,
o sea, sin piso ni sitio.
Sí, “estado de sitio” mutó
por inocuo de conmoción,
por lo que el gobierno perdió,
frente a la vieja subversión.
Asì fue como la locura
unida a la falta de cordura,
y no humilde prudencia,
nos dejó en más dependencia
de los enemigos del país.
¡Oh de talento, ni un tris!
De la justicia? !Ni hablar!
Con resultados pa` indignar.
Muchos organismos y entes,
que se creen independientes.
Muchas idas y vaivenes
para el choque de trenes.
Libres pillos y bribones,
por supuestas colisiones
que muchos jueces inventan
y con cinismo argumentan.
Delincuentes sin castigos,
porque también jueces dicen:
“No son ellos enemigos.
¡Nada que se fiscalicen!”
De todo lo anterior acaece
lo que más se aborrece:
Monstruosa la impunidad
¡Oh cuan grande adversidad!
Descentralización? Buena!
pues es cosa muy amena,
pero con paz en la nación.
No cuando subversión
exige reforzar lo central,
para evitar daño abismal.
Economía solidaria
y empresa comunitaria,
bien por su consagración
en esta constitución.
Loor, por familia valorar
como “núcleo fundamental”.
Empero, mal, muy mal, remal
por el divorcio vincular,
que rompe su santa unidad
y su indisolubilidad.
Llaman: “Borrar con el codo
lo que se escribe con mano”,
a este disparatado modo,
de afirmar y negar todo.
Bien venido el pluralismo
en religión. No, así mismo,
la muy incorrecta omisión
de la santa católica,
como la de la nación,
mayoritaria e histórica.
Desastrosa la tutela,
legalidad de ciempiés,
que cual voraz sanguijuela,
acabó con jurídica
y tranquila seguridad.
¡Cuán absurda barbaridad!
En las finanzas, también,
colocó en déficit fiscal
nuestro gobierno nacional,
so pretexto de dar sostén
a territoriales entes,
municipios y regiones,
con regalos transferentes
pa políticos bribones.
Descentralizar mordida
y aumentar corrupción,
con la plata perdida
de la empobrecida nación.
Mala colcha de retazos,
con vestido de payasos,
la flamante nueva Carta es.
Carente de cabeza y piès,
bastante demagógica
sin unidad ni lógica,
sin definición conceptual,
metió al país en el lodazal.
Extensa, reglamentaria.
Es bastante estrafalaria,
además de farragosa
y vertida en mala prosa.
Cèsar Gaviria Trujillo,
de presidentes más pillo,
usó palabra lagarta
pa` acabar la vieja Carta.
Sí, la del ochenta y seis
y poner todo al revés.
Propuso gran “revolcón”,
que envileció la nación.
Matri gays y aborto infame
de moral duro derrame;
irreligión y antivalores,
para colmo de dolores;
irreflexiva apertura,
que arruinó la agricultura;
desorden y corrupción
todo, todo, todo, todo
y no me digan que jo…
¡por obra del “revolcón”!
JOSE GALAT - Febrero de 1997.
TO BE, OR NOT TO BE
“La cuestión es: Ser o no Ser”,
dijo sabiamente el poeta.
Pero: ¿Qué es ser y que no ser?
Esto no lo dijo el poeta,
en tales cuestiones dos.
¿Qué papel desempeña Dios
en que seamos o no seamos?
Seremos, si bien amamos
a Dios y a nuestro prójimo,
es decir, al más próximo.
Tal, para ser, el camino es.
No odio, no mal interés.
Menos la roedora envidia.
Tampoco aborto, o insidia,
ni calumnias ni mentiras;
otrosì, las ciegas iras.
Nada, en fin contra moral.
Nada, de obrar animal.
Respeto a divina fe,
que de Dios es abecè.
Ser, pues en, con, por y para El.
No sin Dios, ni menos contra El,
como idólatras mal desean,
cuando su propio yo elevan,
al cambiar al gran Creador
y bueno y único Señor,
por sus muy pobres criaturas,
que ante El son basuras.
Ser, pues de El no se separe
Y con El nada equipare,
Si de verdad quieres Ser
Y, así, evitar el no ser
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