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José Galat precandidato conservador
Diego Arango*
www.diegoarango.com
Es admirable que una persona como José Galat quiera servirle una vez más al país, ahora presentándose como precandidato del Partido Conservador a la Presidencia de la República. Quienes lo conocemos bien sabemos que el doctor Galat es persona con una profunda vocación de servicio a la gente, con convicciones éticas y morales que le otorgan una clara transparencia en sus motivaciones, pues una persona que ya ha recorrido la vida con grandes realizaciones, lejos de retirarse a descansar, asume una posición firme y decidida de servirle a los colombianos con propuestas serias, realizables y muy acertadas para el momento que está viviendo Colombia.
Su programa basado en tres estrategias: una de trabajo por medio de un plan de creación de 200 mil empresas comunitarias a diez años, con inversión de la nación, en que muchos colombianos recibirían apoyo del Estado para establecer, capacitar y conseguir mercados para sus productos y servicios, lo que haría que no menos de un millón de familias se beneficiaran laboralmente teniendo sus propias empresas y generando trabajo e ingresos en sectores rurales y urbanos del país; la otra estrategia es de refuerzo a la seguridad democrática del presidente Uribe, pero en este caso con dos opciones: una de un proceso de paz con los alzados en armas, proceso que no duraría más de tres meses en el que se les brinda la última oportunidad de reinsertarse a la vida legal y dejar las armas, sin despejes ni zonas especiales, solo la decisión de terminar con sus actividades ilegales; y el otro, en caso que no se acojan es el de terminarlos por la vía militar de manera decidida y sin tregua, para lo cual propone mecanismos de ayuda ciudadana probados en países como Estados Unidos, Suiza e Israel.
La tercera estrategia que propone Galat es de gobernar con valores, principiando por acabar la corrupción que tanto daño ha hecho al progreso; establecer en un nuevo currículo escolar materias como urbanidad, civismo y religión, respetando las diferentes creencias de la gente. Tomar medidas drásticas en control de los antivalores en la televisión, en los planteles educativos y en la formación de la niñez y la juventud. De todas maneras la opción de José Galat en el panorama nacional brinda una oxigenación, pues es alguien alejado de las prácticas políticas que tanto han afectado la credibilidad del elector. Colombia tiene en él un hombre defensor de los valores, académico, un rector para dirigir los destinos de la patria en momentos muy difíciles, pues recordemos que en la historia los sabios han resuelto las grandes dificultades del mundo y Galat es de los pocos sabios con madurez y ponderación que le quedan a Colombia, lejos de todo interés personal y cercano a Dios y a su pueblo
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